"Un viaje a la India", de Gonzalo M. Tavares


      Un viaje a la India no es tanto una sorpresa en el mundo editorial como el recibo de las expectativas que Tavares había generado en la crítica europea. Primero se publicaron en castellano sus novelas Un hombre: Klaus KlumpEl señor Valery y El señor Henri, todas en el año 2006, a cargo de la editorial Mondadori y con una recepción exitosa. En el año 2007, Bibliotecas e Historias falsas, éstas con la editorial gijonesa Xórdica, y La máquina de Joseph Walser, otra vez a cargo de la editorial Mondadori, que luego publicaría en el año 2009 Jerusalen y Aprender a rezar en la era de la técnica, sus novelas mejor acogidas intramuros 





     Un hombre: Klaus Klump, Jerusalén y Aprender a rezar en la era de la técnica pertenecen a un compendio titulado El reino; El señor Valery y El señor Henri, a otro titulado El barrio; Un viaje a la India, al género de la epopeya, y no cuenta con ningún ejemplo en la obra de Tavares. Cada una de las diez novelas cortas que componen El barrio gira en torno a la trasposición imaginaria de un escritor, están ubicadas en un barrio innominable y llenas de dibujitos que ilustran textos fragmentarios, pero a la vez poseen un refinamiento formal que las vuelve divertidas, emotivas y asequibles. Las novelas que componen El reino, aun siendo menos transgresoras, comparten una voz narrativa de lo más depurada, optan por el fragmento en lugar de la unidad y, al igual que los escritores de El barrio, sus personajes guardan una relación descentrada con el mundo que los envuelve, sólo que ya no habitan un territorio hecho a medida. 

     Un viaje a la India cumple con el tesón vanguardista y con el cuidado estético, en lo estilístico, en lo formal y en lo conceptual, que Tavares ha privilegiado en cada obra suya, y potencia un aspecto que solía reducir al mínimo, el de la narratividad. El modo en que logra esto último es poco menos que un suicidio: reescribir una epopeya clásica, Los Luisiades, de Luís de Camôes, poeta del Renacimiento y baluarte de las letras portuguesas. Guarda su estructura en diez cantos, adecua sus contenidos al presente y centra todo el protagonismo en Bloom, que, como cualquiera de sus escritores o de los protagonistas de El reino, arrastra el germen de la contemporaneidad.  




      El guiño al Ulises, la novela de James Joyce cuyo personaje principal se apellida Bloom, no es gratuito y determina el vínculo que Un viaje a la India guarda con Los Lusíadas. Como sucedía en aquélla, Tavares vuelve a reescribir una obra fundacional de la que sólo queda un brevísimo esqueleto, el de la estructura en cantos y el de la forma versificada, con intención de significar el mundo del hombre contemporáneo en contraposición al de la antigüedad. No se comprenden ya los viajes de Vasco de Gama o las demás heroicidades que consolidaron la historia de Portugal, a menos que las confronten diametralmente las peripecias de Bloomun joven alienado, máximamente racional, sin valores morales, que ha cometido un asesinato y, de alguna manera, simboliza nuestro tiempo: 

[...] un asesino
premeditado y exitoso
tiene un sistema mental semejante
al que utiliza un empresario de éxito:
ambos son los meticulosos inventores del futuro.
Se preparan, trazan gráficos y tablas. 

     Tampoco ambiciona nuevas tierras ni exalta sus lazos de sangre lusa y en su viaje busca resultados de carácter espiritual:

Vamos a hablar de la hostilidad que Bloom, 
nuestro héroe, 
mostró con relación al pasado, 
rebelándose y partiendo de Lisboa 
para llegar a la India, donde buscó sabiduría y olvido. 
Y vamos a hablar de cómo al viaje 
se llevó un secreto y lo trajo, después, casi intacto


     En líneas generales, no hace más que socavar el problema de ¿cómo volver a solaparse con el mundo que nos envuelve, cuando, además, todo parece afectado por una industrialización y una tecnificación exageradas, “algunas marcas de coche son hoy / muchos más conocidas que el nombre / de Alejandro Magno. (¿Ese quién es? -dirían los más jóvenes.)", “el clima cambia menos en un año / que la fama de hombre en el mismo periodo” y “En la calle, el progreso había destruido las aceras”? 
    En cuanto a la voz narradora, está en consonancia con los tiempos que corren y recurre, una y otra vez, a la ironía, cuestiona su propio discurso, hace guiños a La Odisea o, en general, a los arquetípicos de la epopeya, e intercala pequeñas historias y digresiones filosóficas. Pero esto quizá sea previsible una vez conocido el pasado bibliográfico de Tavares y lo más peculiar de Un viaje a la India resulten su forma, la de la epopeya, y su personaje, Bloom.




     En resumidas cuentas, conviene aclarar que, junto a Roberto Bolaño, Enrique Vila-Matas y Antonio Lobo Antunes, Gonzalo Tavares está entre los pocos autores contemporáneos que ha rubricado un proyecto de vanguardia con visos de posteridad.


Iago Fernández


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

ShareThis